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Santo Rosario: Día Viernes (Misterios Dolorosos)

Santo Rosario: Día Viernes (Misterios Dolorosos)
Santo Rosario: Día Viernes (Misterios Dolorosos)

Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijos y del Espíritu Santo. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto, y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Acto de confesión de los pecados

Yo, pecador me confieso a Dios todopoderoso

a la bienaventurada siempre Virgen María,

al bienaventurado san Miguel Arcángel,

al bienaventurado san Juan Bautista,

a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,

a todos los santos, y a vosotros, hermanos,

que pequé gravemente de pensamiento, palabra y obra;

por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.

Por eso, ruego a Santa María siempre Virgen,

al bienaventurado san Miguel Arcángel,

al bienaventurado san Juan Bautista,

a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,

a todos los santos, y a vosotros, hermanos,

que roguéis por mí a Dios nuestro Señor. Amén.

El Señor todopoderoso y misericordioso nos conceda la absolución y el perdón de nuestros pecados.


Petición

Señor, abre mis labios:

Y mi boca proclamará tu alabanza.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, apresurate en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos. Amén.


Ofrecimiento

Dios, Padre Misericordioso, dirigid y aceptad todos nuestros pensamientos, palabras y obras. Y Vos, Virgen Santísima, alcanzadnos la Gracia para rezar con devoción esta parte del Santísimo Rosario, que os ofrecemos a mayor gloria vuestra, por el bien de la Religión Católica en todo el mundo y por todas nuestras necesidades espirituales y temporales, con intención de ganar las indulgencias concedidas, que aplicamos por las almas del Purgatorio, y en especial, de las que sean de vuestro mayor agrado.

Amén.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Gloria al Padre

Gloria al Padre

y al Hijo

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Misterios Dolorosos


Primer Misterio Doloroso: La agonía de Jesús en Getsemaní

Llegados al huerto de Getsemaní, donde Jesús se había reunido muchas veces con sus discípulos, se apartó del grupo, tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, a quienes les confió, lleno de pavor y angustia: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo». Pero ellos no fueron capaces de acompañarle velando y orando. Jesús fue y vino repetidas veces de la oración a la compañía de sus adormecidos discípulos. A solas, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú»; «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú»; «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces, se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. Finalmente, se levantó de la oración, fue donde los discípulos y les dijo: «¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación; ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores».

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Segundo Misterio Doloroso: La flagelación de Jesús  

Después del prendimiento de Jesús en el Huerto, lo llevaron a casa del Sumo Sacerdote; Pedro y otro discípulo lo fueron siguiendo, y se quedaron en el atrio. Allí empezó el proceso religioso contra Jesús, que lo condenó a muerte, por reconocer que era el Mesías de Israel y por confesar que era verdadero Hijo de Dios.

Las autoridades judías no podían por sí mismas ejecutar esa sentencia; por eso, cuando amaneció, llevaron a Jesús ante el procurador romano y se lo entregaron. Pilato, al saber que Jesús era galileo y por tanto súbdito de Herodes, se lo remitió; pero éste, después de mofarse de Jesús, se lo devolvió.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, y les dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré».

Pilato intentando liberar a Jesús, les hablo de nuevo pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícale, crucifícale!» Por tercera vez les dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré». Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. Finalmente, Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás, condenó a Jesús, mandó azotarle y lo entregó para que fuera crucificado.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Tercer Misterio Doloroso: La coronación de espinas 

Mientras tanto, los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, le escupían y le abofeteaban, y, cubriéndole con un velo, le preguntaban: «¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?» Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas.

En cuanto se hizo de día, se reunió el Consejo de Ancianos del pueblo, que condenó a Jesús y luego lo llevó ante Pilato. También el Procurador romano acabó condenando a Jesús y entregándolo para que lo azotaran y lo crucificaran.

Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; trenzaron una corona de espinas y se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con las cruz  

Después de haberse burlado de Jesús, los soldados le quitaron el manto de púrpura que le habían echado encima, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz detrás de Jesús.

Lo seguía una gran multitud del pueblo y también unas mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos…».

Llevaban además a dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados a un lugar llamado Gólgota, que quiere decir Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Jesús   

Llegados al Calvario, crucificaron a Jesús y a los dos malhechores. Los soldados se repartieron los vestidos de Jesús por lotes, y la túnica, tejida de una pieza, sin costura, la echaron a suerte. Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos», y la puso sobre la cruz. Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que destruyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios”». También los soldados se burlaban de él, y hasta uno de los malhechores crucificados con él le injuriaba, mientras el otro decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino»; Jesús le respondió: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso».

Al mediodía quedó la tierra en tinieblas y se produjeron otros fenómenos extraordinarios.

Hacia las tres de la tarde, habiendo dado perfecto cumplimiento a todos los designios divinos, Jesús se encomendó a su Padre con voz poderosa e inclinando la cabeza entregó el espíritu.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Agradecimiento

  Gracias os damos Soberana Reina, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con un Salve:

  Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce y siempre Virgen María!, ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.


Letanías a la Virgen María


Señor, ten piedad

Señor, ten piedad


Cristo, ten piedad

Cristo, ten piedad


Señor, ten piedad

Señor, ten piedad


Cristo, óyenos

Cristo, óyenos


Cristo, escúchanos

Cristo, escúchanos


Dios, Padre celestial,

Ten piedad de nosotros.


Dios, Hijo, Redentor del mundo,

Ten piedad de nosotros.


Dios, Espíritu Santo,

Ten piedad de nosotros.


Santísima Trinidad, un solo Dios,

Ten piedad de nosotros.


Santa María,

Ruega por nosotros (emplear esta respuesta de ahora en adelante).

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso de insigne devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consoladora de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta a los Cielos,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

Para que seamos dignos de alcanzar

las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN

Te rogamos nos concedas,

Señor Dios nuestro,

gozar de continua salud de alma y cuerpo,

y por la gloriosa intercesión

de la bienaventurada siempre Virgen María,

vernos libres de las tristezas de la vida presente

y disfrutar de las alegrías eternas.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.


Letanías A San José para el mes de Octubre


Oración del Papa León XIII a San José después del Santo Rosario para el mes de octubre

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.


Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.


Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza.


Amén.


Letanías a San José

Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.


Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, óyenos.


Cristo, escúchanos.

Cristo, escúchanos.


Dios, Padre celestial.

Ten piedad de nosotros.


Dios Hijo, Redentor del mundo.

Ten piedad de nosotros.


Dios Espíritu Santo.

Ten piedad de nosotros.


Santa Trinidad, un solo Dios .

Ten piedad de nosotros.


Santa María,

Ruega por nosotros (decir esta respuesta de ahora en adelante).


-San José

-Ilustre descendiente de David

-Luz de los patriarcas

-Esposo de la Madre de Dios

-Custodio purísimo de la Virgen,

-Nutricio del Hijo de Dios

-Diligente defensor de Cristo

-Jefe de la Sagrada Familia

-José justo

-José casto

-José prudente

-José fuerte

-José obediente

-José fiel

-Espejo de paciencia

-Amante de la pobreza

-Modelo de obreros

-Gloria de la vida doméstica

-Custodio de vírgenes

-Sostén de las familias

-Consuelo de los desdichados

-Esperanza de los enfermos

-Patrono de los moribundos

-Terror de los demonios

-Protector de la santa Iglesia


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Perdónanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Escúchanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Ten piedad de nosotros.


V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.


Oración

¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre!; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: “¿Quién como Dios?, ¡nadie es como Dios!”, someta a satanás y sus demonios bajo nuestros pies.

Amén.


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