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Santo Rosario: Día Sábado (Misterios Gozosos)

Sábado Misterios Gozosos
Santo Rosario: Día Sábado (Misterios Gozosos)
 

 Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijos y del Espíritu Santo. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto, y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


Acto de confesión de los pecados

Yo, pecador me confieso a Dios todopoderoso

a la bienaventurada siempre Virgen María,

al bienaventurado san Miguel Arcángel,

al bienaventurado san Juan Bautista,

a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,

a todos los santos, y a vosotros, hermanos,

que pequé gravemente de pensamiento, palabra y obra;

por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.

Por eso, ruego a Santa María siempre Virgen,

al bienaventurado san Miguel Arcángel,

al bienaventurado san Juan Bautista,

a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,

a todos los santos, y a vosotros, hermanos,

que roguéis por mí a Dios nuestro Señor. Amén.

El Señor todopoderoso y misericordioso nos conceda la absolución y el perdón de nuestros pecados.


Petición

Señor, abre mis labios:

Y mi boca proclamará tu alabanza.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, apresurate en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos. Amén.


Ofrecimiento

Dios, Padre Misericordioso, dirigid y aceptad todos nuestros pensamientos, palabras y obras. Y Vos, Virgen Santísima, alcanzadnos la Gracia para rezar con devoción esta parte del Santísimo Rosario, que os ofrecemos a mayor gloria vuestra, por el bien de la Religión Católica en todo el mundo y por todas nuestras necesidades espirituales y temporales, con intención de ganar las indulgencias concedidas, que aplicamos por las almas del Purgatorio, y en especial, de las que sean de vuestro mayor agrado.

Amén.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria

Gloria al Padre

Gloria al Padre

y al Hijo

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Misterios Gozosos

Primer Misterio Gozoso: La Anunciación 

 A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen, prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró donde ella estaba, y le dijo: “Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo”. Ante estas palabras, María se turbó y se preguntaba qué significaría tal saludo. El ángel le dijo: “No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande y se le llamará Hijo del altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al ángel: “¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, tu parienta Isabel ha concebido también un hijo en su ancianidad, y la que se llamaba estéril está ya de seis meses, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel la dejó.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Segundo Misterio Gozoso: La Visitación 

Unos días después María se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Y dijo alzando la voz: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Y cómo es que la madre de mi Señor viene a mí? Tan pronto como tu saludo sonó en mis oídos, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído que se cumplirán las cosas que te ha dicho el Señor!”

Dijo María: Mi alma magnifica al Señor y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo. Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen.


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Tercer Misterio Gozoso: La Natividad 

Por aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo. Éste es el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno a su ciudad. También José, por ser descendiente de David, fue desde la ciudad de Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse con María, su mujer, que estaba encinta. Mientras estaban allí se cumplió el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Cuarto Misterio Gozoso: La presentación de Jesús en el templo

A los cuarenta días del nacimiento de Jesús de la Virgen María, cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en su Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la misma Ley para quienes, por su pobreza, no puedan pagar el precio de un cordero. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel. El Espíritu Santo, que moraba en él, le había revelado que no conocería la muerte antes de haber visto al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo; y en el momento de entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Quinto Misterio Gozoso: Jesús perdido y hallado entre los doctores 

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subieron todos a la fiesta, según la costumbre; al volverse, pasados aquellos días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo ellos que estaría en la caravana, hicieron un día de camino. Luego se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que lo oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, 

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 

nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos 

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


Ave María

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria:

Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Agradecimiento

Gracias os damos Soberana Reina, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con un Salve:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce y siempre Virgen María!, ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.


Letanías a la Virgen María


Señor, ten piedad

Señor, ten piedad


Cristo, ten piedad

Cristo, ten piedad


Señor, ten piedad

Señor, ten piedad


Cristo, óyenos

Cristo, óyenos


Cristo, escúchanos

Cristo, escúchanos


Dios, Padre celestial,

Ten piedad de nosotros.


Dios, Hijo, Redentor del mundo,

Ten piedad de nosotros.


Dios, Espíritu Santo,

Ten piedad de nosotros.


Santísima Trinidad, un solo Dios,

Ten piedad de nosotros.


Santa María,

Ruega por nosotros (emplear esta respuesta de ahora en adelante).

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso de insigne devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consoladora de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta a los Cielos,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Perdónanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Escúchanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Ten misericordia de nosotros.


Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

Para que seamos dignos de alcanzar

las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN

Te rogamos nos concedas,

Señor Dios nuestro,

gozar de continua salud de alma y cuerpo,

y por la gloriosa intercesión

de la bienaventurada siempre Virgen María,

vernos libres de las tristezas de la vida presente

y disfrutar de las alegrías eternas.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.


Letanías A San José para el mes de Octubre


Oración del Papa León XIII a San José después del Santo Rosario para el mes de octubre

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza.

Amén.


Letanías a San José

Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.


Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, óyenos.


Cristo, escúchanos.

Cristo, escúchanos.


Dios, Padre celestial.

Ten piedad de nosotros.


Dios Hijo, Redentor del mundo.

Ten piedad de nosotros.


Dios Espíritu Santo.

Ten piedad de nosotros.


Santa Trinidad, un solo Dios .

Ten piedad de nosotros.


Santa María,

Ruega por nosotros (decir esta respuesta de ahora en adelante).


-San José

-Ilustre descendiente de David

-Luz de los patriarcas

-Esposo de la Madre de Dios

-Custodio purísimo de la Virgen,

-Nutricio del Hijo de Dios

-Diligente defensor de Cristo

-Jefe de la Sagrada Familia

-José justo

-José casto

-José prudente

-José fuerte

-José obediente

-José fiel

-Espejo de paciencia

-Amante de la pobreza

-Modelo de obreros

-Gloria de la vida doméstica

-Custodio de vírgenes

-Sostén de las familias

-Consuelo de los desdichados

-Esperanza de los enfermos

-Patrono de los moribundos

-Terror de los demonios

-Protector de la santa Iglesia


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Perdónanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Escúchanos, Señor.


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Ten piedad de nosotros.


V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.


Oración

¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre!; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.


Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: “¿Quién como Dios?, ¡nadie es como Dios!”, someta a satanás y sus demonios bajo nuestros pies.

Amén.


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